La diferencia entre sufrir la ruta o disfrutarla empieza por algo tan simple como ajustarse bien los cordones.
¿Alguna vez has intentado hacer una ruta por el monte con una bota desatada o mal ajustada?
Seguro que te dijiste: "Ya pararé en el siguiente llano". Pero el llano no llega, la bota te baila, empiezas a pisar mal y, para cuando quieres darte cuenta, tienes una ampolla del tamaño de una moneda de dos euros o un esguince en camino.
Esa bota eres tú en tu día a día.
Vamos por la vida con los "cordones sueltos", atendiendo urgencias ajenas, apagando fuegos en el trabajo y cuidando de todo el mundo mientras nos decimos: "Ya me ocuparé de mí cuando tenga tiempo".
Pero como experto con más de 20 años en consulta, te diré algo que igual te escuece: Esperar a tener tiempo para cuidarte es como esperar a que el depósito de gasolina se llene solo mientras sigues conduciendo.
Nos han educado en la cultura del sacrificio. Nos enseñaron que ser "buena persona" es vaciarse por los demás hasta que no quede nada. Pero eso no es generosidad; es negligencia personal.
A menudo me decís en consulta: "Jus, es que si me dedico tiempo a mí, siento que le estoy quitando tiempo a mis hijos o a mi trabajo". Y ahí es donde entra el error de base.
Para entender este error, a veces ayuda mirar las cosas con un poco de perspectiva (y humor). Mira este cartel que me encontré en una de mis últimas rutas:

Incluso la patrulla más insospechada entiende que para proteger el corral, hay que estar presente y en condiciones. Si la gallina no está bien, no hay patrulla que valga.
Seguro que lo has oído en los aviones: "En caso de despresurización, colóquese su máscara antes de ayudar a los demás".
¿Es eso egoísmo? No, es supervivencia logística. Si tú te desmayas por falta de oxígeno, no podrás ayudar ni a tu hijo, ni a tu pareja, ni a tu compañero de asiento.
Priorizarte no es dar la espalda al mundo. Es asegurarte de que tienes algo que ofrecer. Porque nadie puede dar lo que no tiene. Si tu copa está vacía, solo puedes ofrecer sed.
No es una teoría "new age", es fisiología pura. Según la Teoría Polivagal, para poder conectar de forma sana con los demás, nuestro sistema nervioso debe sentirse seguro y regulado.
Si siempre estás en el último lugar de la lista, mantienes tu Eje HPA (Hipotálamo-Hipofisario-Adrenal), el centro de control del estrés, en un estado de activación constante.
Clínicamente, esto se traduce en una inundación de cortisol que bloquea la corteza prefrontal. ¿El resultado? Pierdes la capacidad biológica de ser paciente, creativa y empática.
Y esto, da igual que seas hombre o mujer, funciona igual en tu cerebro.
En resumen: un cuerpo agotado no es generoso, es un cuerpo en modo supervivencia. Priorizarte es, técnicamente, ajustar tu termostato biológico para que el resto de tu "tribu" pueda vivir en un entorno seguro y en calma.
(Por cierto, esta regulación del sistema nervioso es precisamente la base de lo que hacemos con el movimiento consciente, como te contaba en este post sobre qué es el Chi Kung y cómo recupera tu energía).
A veces pensamos que para "cuidarnos" necesitamos un retiro de tres semanas en el Tibet o apuntarnos a un gimnasio cinco días a la hora de comer. Error. Eso es meterle más presión a una olla que ya está pitando.
Igual que si ahorras un euro al día acabas teniendo un buen pico sin enterarte, con el bienestar funciona igual. No necesitas una hora de golpe. Necesitas 10 o 15 minutos, pero que sean tuyos de verdad.
A esto lo llamo Interés Compuesto Emocional: pequeños gestos repetidos que, por acumulación, transforman tu estado interno. No es por motivación, es por acumulación.
Micro-acciones: Un café a solas sin mirar el móvil.
Aterrizaje: Tres respiraciones profundas antes de entrar en casa.
Gestión del Látigo: Decirte: "Hoy he hecho lo que he podido y está bien".
Parece poco, ¿verdad? Pero cuando sumas estas "perlas" cada semana, ocurre algo mágico: tu sistema nervioso entiende que puede bajar la guardia.
Cuando dejas de ser la última de la lista, los beneficios se expanden como las ondas en un estanque:
1. Disponibilidad emocional real
Cuando estás descansada y centrada, dejas de "reaccionar" a los problemas y empiezas a "responder" ante ellos. Tu paciencia se vuelve elástica. Ya no saltas a la primera de cambio con tus hijos o con tu pareja porque tu sistema nervioso no está en modo "alerta roja".
2. Fin del agotamiento por compasión
Si solo das y nunca recibes (de ti misma), acabas quemada. Priorizarte te protege del resentimiento. Ese "hacerlo todo por los demás" a menudo viene con una factura invisible de frustración que acaba saliendo por algún lado. Al cuidarte, esa factura desaparece.
3. Mejora de la salud física y microbiota
Como naturópata, te lo digo claro: el estrés crónico de no pararte nunca inflama. Al priorizar tus 15 minutos de calma, bajas los niveles de cortisol, permitiendo que tu cuerpo se desinflame y tu sistema inmunitario haga su trabajo.
4. Te conviertes en un modelo, no en un mártir
Si tienes hijos o gente a tu cargo, ¿qué les estás enseñando? ¿Que la vida consiste en agotarse y sufrir? Al priorizarte, les das permiso para que ellos también lo hagan en el futuro. Es el mayor legado de salud mental que puedes dejarles.
A mí me pasó. De joven me llamaban "Eutímido" porque me ponía rojo solo con que me saludaran. Tenía la autoestima en el sótano y pensaba que mi valor dependía de cuánto ayudara a los demás, olvidándome de mí por completo.
Cuando mi padre murió de repente, entendí que el "luego" es una trampa. Esa mañana aprendí que no hay que dejar para después lo que te duele hoy. No esperes a tener permiso de los demás para cuidarte. El permiso te lo tienes que dar tú.
Sé lo que estás pensando: "Ya, Jus, pero si me paro, siento que estoy fallando". Ese es tu Juez Interno dándote con el látigo.
En la membresía Haz para Ti trabajamos precisamente esto. No se trata de hacer grandes cambios, sino de micro-acciones:
La Regla del 1%: Dedicar solo 14 minutos al día a algo que te nutra.
Técnica STOP: Aprender a cortar el bucle de ansiedad antes de que te arrastre.
Reencuadre: Entender que "parar" es parte del entrenamiento, no una pérdida de tiempo.
...
Priorizarte es lo más generoso que puedes hacer por la gente que quieres. Cuando tú estás bien, tu luz brilla más y calienta mejor a los que te rodean.
No esperes a que el cuerpo grite (en forma de dolor de espalda, insomnio o ansiedad). Empieza hoy a atarte las botas. La ruta es larga y merece la pena disfrutarla con el paso firme.
¿Vas a hacer algo con esto… o se queda en otro post más?
Leer y entender no cambia nada.
Si algo de lo que has leído te ha tocado, no necesitas más ideas.
Necesitas empezar a hacer algo distinto.
No me da la vida
Un proceso práctico para dejar de vivir apagando fuegos todo el día
y recuperar algo de control mental sin añadir más presión.
Haz para Ti (El Refugio)
Un proceso práctico para dejar de posponerte y empezar a cuidarte sin presión.
Bidean
Si sientes que lo tuyo ya no es “probar”, podemos trabajar juntos durante 12 semanas para poner orden de verdad.
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¿Y si cuidar de ti dejara de pesar en tu mochila?
Soy Jesús E. Mamés (y ella es Lua). He filtrado mis 20 años de experiencia en una biblioteca de recursos gratuitos para que elijas lo que más necesites hoy: desde el Mapa de Paz Mental hasta mi Generador de Cenas o audios de pausa.
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