Qué hacer cuando una persona te trae todo mezclado en consulta de Flores de Bach

Hay consultas que parecen sencillas.

La persona llega con un problema concreto, lo explica con claridad y, poco a poco, el caso se va ordenando.

Y luego están las otras.

Las que empiezan con un:

"No sé por dónde empezar..."

Y continúan con diez minutos en los que aparecen el trabajo, la pareja, la infancia, el insomnio, la ansiedad, la madre, el miedo al futuro, el agotamiento, la culpa por no llegar a todo y una sensación constante de estar desbordado.

Cuando eso ocurre, es fácil que el terapeuta piense que tiene delante un caso muy complicado.

Sin embargo, muchas veces el problema no está en la persona que consulta.

Está en intentar ordenar toda esa información demasiado pronto.

El error de querer resolver el puzle en los primeros minutos

Recuerdo que al principio también me pasaba.

Mientras la persona hablaba, yo intentaba ir clasificando mentalmente cada cosa.

"Esto puede ser Pine."

"Aquí también veo Elm."

"Pero también hay miedo... y quizá Walnut..."

Al cabo de unos minutos tenía más dudas que al empezar.

Con el tiempo entendí que estaba intentando responder una pregunta que todavía no tocaba.

No era momento de elegir flores.

Era momento de comprender el caso.

Y esas dos cosas no son lo mismo.

Cuando todo parece importante, normalmente todavía no has encontrado el hilo

Hay una imagen que me ayuda mucho a explicarlo.

Imagina una caja llena de cables enredados.

Si intentas tirar de todos a la vez, lo único que consigues es hacer un nudo todavía más grande.

Con algunos casos ocurre exactamente igual.

La persona no te está entregando un problema.

Te está enseñando cómo vive ese problema.

Eso significa que muchas de las cosas que cuenta son consecuencias, otras son contexto y algunas sí forman parte del núcleo del caso.

El trabajo del terapeuta consiste precisamente en distinguir unas de otras.

No en intentar resolverlas todas durante la primera conversación.

Cuaderno de notas de terapia floral junto al set de Flores de Bach y una flor dibujada representando la búsqueda del patrón emocional.

La primera consulta no busca la combinación perfecta de Flores de Bach, sino comprender la emoción raíz que sostiene el sufrimiento de la persona.

La primera consulta no consiste en encontrar la mejor mezcla

Este es uno de los cambios de perspectiva que más tranquilidad suele dar cuando empiezas a pasar consulta.

Pensamos que nuestro trabajo consiste en salir de la primera sesión con la combinación perfecta de flores.

Y eso genera una presión enorme.

Porque, si la persona ha hablado de diez temas distintos, parece que deberíamos dar respuesta a los diez.

Pero la realidad es otra.

La primera consulta suele consistir, sobre todo, en responder una pregunta mucho más sencilla:

¿Qué necesita esta persona ahora mismo para empezar a moverse?

No:

¿Qué necesita para resolver toda su vida?

Cuando entiendes esa diferencia, la consulta cambia por completo.

Busca el patrón, no la lista de problemas

Hay personas que enumeran muchas dificultades, pero todas apuntan al mismo lugar.

Otras hablan poco, pero detrás de esas pocas palabras hay un conflicto muy profundo.

Por eso conviene escuchar buscando patrones, no acumulando información.

¿Qué emoción aparece una y otra vez?

Aunque cambie el tema de conversación, suele haber una emoción que vuelve constantemente.

Puede ser el miedo.

La culpa.

La exigencia.

La sensación de no llegar.

La inseguridad.

No hace falta decidir todavía qué flor corresponde.

Primero conviene descubrir cuál es el hilo que conecta todo lo demás.

Si quieres profundizar en esa forma de encontrar el hilo principal del caso, en Cómo saber qué emoción trabajar primero en una consulta de Flores de Bach desarrollo con más detalle ese criterio.

¿Qué mantiene el sufrimiento en este momento?

No siempre es el problema que la persona menciona al entrar.

Alguien puede venir hablando de ansiedad...

...y descubrir, conforme avanza la conversación, que lo que realmente mantiene esa ansiedad es un agotamiento que lleva meses ignorando.

O puede hablar de conflictos familiares cuando, en realidad, lo que más le pesa es una sensación permanente de insuficiencia.

Ahí empieza a aparecer el criterio clínico.

No en saber más nombres de flores.

Sino en aprender a distinguir qué está sosteniendo el resto.

No tengas prisa por cerrar el caso en la primera sesión

Una consulta no es un examen.

No necesitas demostrar que has entendido absolutamente todo en una hora.

De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario.

Las mejores decisiones aparecen cuando aceptas que el caso todavía se está desplegando.

Que habrá cosas que entenderás mejor en la segunda sesión.

Que algunas hipótesis cambiarán.

Y que eso forma parte del proceso.

Precisamente por eso, muchas dudas que aparecen en la primera consulta se resuelven cuando aprendes cómo decidir por dónde empezar una segunda sesión de Flores de Bach. No porque tengas más información sobre las flores, sino porque ya puedes observar qué ha cambiado, qué sigue igual y qué merece ahora tu atención.

La seguridad no viene de memorizar más flores

Es fácil pensar que el bloqueo desaparecerá cuando conozcas mejor las treinta y ocho flores.

Mi experiencia es que esa no suele ser la causa principal.

He visto alumnos que conocían perfectamente las indicaciones de cada flor y, aun así, se quedaban paralizados delante de un caso complejo.

Y también he visto terapeutas con menos conocimientos teóricos desenvolverse con bastante serenidad porque tenían una forma clara de ordenar la consulta.

Son habilidades distintas.

Una es conocer la herramienta.

La otra es saber cuándo utilizar cada parte de esa herramienta.

Y esa segunda habilidad suele marcar mucha más diferencia en la práctica diaria.

Si al revisar tus casos notas que el verdadero problema no es recordar las flores, sino saber conducir una consulta cuando la persona llega con todo mezclado, es precisamente una de las habilidades que desarrollo con más profundidad en el curso Cómo pasar consulta de Flores de Bach. Porque muchas inseguridades desaparecen cuando tienes un método claro para ordenar un caso antes de empezar a pensar en qué flores elegir.

Ordenar un caso también es cuidar a la persona

Cuando una persona llega sintiendo que todo está mezclado, muchas veces también se siente así por dentro.

No sabe qué es lo más importante.

No distingue qué viene antes y qué después.

Todo parece urgente.

Todo pesa.

Si el terapeuta entra en ese mismo estado y trata de abordar diez frentes a la vez, la consulta corre el riesgo de terminar igual que empezó: con mucha información, pero con poca claridad.

En cambio, cuando consigues ordenar el caso, no solo te ayudas tú.

También ayudas a la otra persona.

Porque una buena consulta no consiste únicamente en elegir unas flores.

Consiste en que la persona salga entendiendo un poco mejor qué le está pasando.

Y, muchas veces, esa sensación de orden ya supone un alivio importante.

Cuaderno de notas sobre mesa de consulta de Flores de Bach con la frase: Una buena consulta no consiste únicamente en elegir unas flores. Consiste en que la persona salga entendiendo un poco mejor qué le está pasando.

Apoyar al paciente empieza por aportarle estructura y claridad desde la primera sesión de terapia floral.

La claridad suele aparecer antes que la respuesta perfecta

Con los años he aprendido que las consultas que mejor funcionan no son necesariamente aquellas en las que aciertas todo desde el primer minuto.

Son aquellas en las que consigues distinguir qué merece atención primero y qué puede esperar.

Ese cambio de enfoque reduce mucho la presión.

Ya no necesitas resolver toda la historia de esa persona en una sesión.

Solo necesitas ayudarla a dar el siguiente paso con sentido.

Y eso, además de hacer mejores consultas, también hace que disfrutes mucho más de ellas.

Porque dejas de vivir cada caso como un examen y empiezas a verlo como un proceso.

¿Vas a hacer algo con esto… o se queda en otro post más?

Leer y entender no cambia nada.

Si algo de lo que has leído te ha tocado, no necesitas más ideas.


Necesitas empezar a hacer algo distinto.

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Bidean


Si sientes que lo tuyo ya no es “probar”, podemos trabajar juntos durante 12 semanas para poner orden de verdad.

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Soy Jesús E. Mamés (y ella es Lua). He filtrado mis 20 años de experiencia en una biblioteca de recursos gratuitos para que elijas lo que más necesites hoy: desde el Mapa de Paz Mental hasta mi Generador de Cenas o audios de pausa.

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