Cómo decidir por dónde empezar una segunda sesión de Flores de Bach

Hay una situación que se repite mucho cuando alguien empieza a pasar consulta con Flores de Bach.

La primera sesión sale razonablemente bien. Has preparado la entrevista, has escuchado al cliente, has elegido una mezcla con criterio y la persona se marcha con la sensación de haber sido comprendida.

Pero unas semanas después vuelve.

Y, de repente, aparecen las dudas.

"¿Le dejo las mismas flores?"

"¿Cambio toda la mezcla?"

"¿Busco otra emoción?"

"¿Y si ahora me estoy dejando lo importante?"

Curiosamente, muchos terapeutas encuentran más difícil la segunda sesión que la primera.

No porque sepan menos.

Sino porque ya no tienen delante una hoja en blanco. Tienen una historia que continúa, y no siempre resulta evidente cuál debería ser el siguiente paso.

La buena noticia es que una segunda sesión no exige adivinar nada. Exige aprender a observar qué ha cambiado y qué sigue igual.

Ese es el verdadero punto de partida.

El error de pensar que cada consulta empieza desde cero

Uno de los errores más habituales es afrontar cada sesión como si fuera una consulta completamente nueva.

El terapeuta vuelve a hacer las mismas preguntas, intenta revisar todas las emociones otra vez y acaba sintiendo que tiene que reconstruir el caso entero.

Eso suele generar más confusión que claridad.

La primera consulta ya hizo una parte importante del trabajo: entender la situación inicial y decidir por dónde empezar.

La segunda consulta tiene otra función.

No consiste en volver al principio.

Consiste en descubrir qué ha pasado desde entonces.

Ahí es donde empiezan a aparecer las pistas realmente útiles.

La primera pregunta no debería ser "¿Cómo estás?"

Muchas personas responden automáticamente:

—"Bien."

O:

—"Más o menos igual."

Y esa respuesta, por sí sola, aporta muy poca información.

Suele ser mucho más útil ayudar al cliente a comparar.

Por ejemplo:

  • ¿Qué notas diferente desde la última vez?

  • ¿Hay alguna situación que ahora vivas de otra manera?

  • ¿Qué ha mejorado, aunque sea un poco?

  • ¿Qué sigue exactamente igual?

Cuando la conversación gira alrededor de los cambios, empiezan a aparecer matices que no se ven con una pregunta demasiado general.

Y esos matices suelen ser mucho más valiosos que intentar identificar una emoción nueva desde el primer minuto.

Libreta de seguimiento y organizador de Flores de Bach sobre una mesa de consulta terapéutica

Lo importante no es si las flores "han funcionado"

Es una pregunta muy habitual.

Y también bastante engañosa.

Porque muchas veces el cambio no aparece donde el cliente esperaba.

Imagina una persona que acudió porque sentía mucha ansiedad antes de ir a trabajar.

En la segunda sesión te dice:

—"Sigo poniéndome nervioso los domingos por la tarde."

Si nos quedamos solo con esa frase, podríamos pensar que no ha habido ningún avance.

Pero, al seguir hablando, añade:

—"Lo curioso es que durante la semana ya no discuto tanto con mi pareja."

O:

—"Duermo mejor."

O:

—"Ya no estoy todo el día dándole vueltas a lo mismo."

De repente, la lectura cambia.

No porque la ansiedad haya desaparecido, sino porque el sistema parece haber empezado a reorganizarse.

Muchas veces el error consiste en buscar un único indicador de éxito y pasar por alto otros cambios que ayudan a entender hacia dónde evoluciona el caso.

Una segunda sesión también sirve para confirmar hipótesis

Hay terapeutas que sienten que, si el cliente no mejora exactamente como esperaban, significa que se equivocaron en la primera consulta.

No necesariamente.

Una consulta no es un examen.

Es un proceso de observación.

La primera sesión plantea una hipótesis razonada.

La segunda ayuda a comprobar hasta qué punto esa hipótesis explica lo que está ocurriendo.

A veces se confirma.

A veces hay que corregir parte del enfoque.

Y otras veces aparece una información que el propio cliente todavía no podía expresar en la primera visita.

Eso forma parte del proceso normal de acompañamiento.

Terapeuta en consulta revisando una ficha de seguimiento durante una entrevista de Flores de Bach

Lo que más bloquea suele ser querer cambiar demasiadas cosas

Este patrón aparece una y otra vez.

Como el cliente vuelve a consulta, el terapeuta siente que "tiene que hacer algo distinto".

Y acaba modificando toda la mezcla.

Cambia las flores.

Cambia el criterio.

Cambia el foco.

Cambia las prioridades.

En realidad, muchas veces no hacía falta cambiar tanto.

Lo importante es tener un motivo claro para hacerlo.

No cambiar por la sensación de que "toca cambiar".

Precisamente por eso, en el artículo El error de mezclar demasiadas Flores de Bach (y por qué genera más dudas) explico cómo el exceso de cambios suele generar más inseguridad que mejores resultados.

Lo que veo repetirse en personas que empiezan a pasar consulta

Con los años he visto algo curioso.

Las mayores dudas no suelen aparecer cuando el caso es muy complejo.

Suelen aparecer cuando el terapeuta pierde el hilo de lo que estaba observando.

Empieza a fijarse en pequeños detalles aislados.

Cada frase nueva parece abrir una dirección distinta.

Cada emoción parece exigir una flor diferente.

Y poco a poco la consulta deja de tener un orden claro.

No es un problema de conocimientos.

Es un problema de estructura mental durante la entrevista.

Cuando existe un orden para pensar el caso, resulta mucho más fácil distinguir qué información cambia realmente el rumbo de la consulta y cuál simplemente aporta contexto.

La segunda sesión no empieza buscando nuevas flores

Empieza intentando comprender mejor a la persona que tienes delante.

Eso significa observar:

  • qué ha cambiado;

  • qué permanece igual;

  • qué preocupaciones han perdido fuerza;

  • cuáles ocupan ahora el primer plano;

  • y qué necesita realmente revisar en este momento.

Las flores son una consecuencia de esa lectura.

No el punto de partida.

Cuando el orden se invierte, aparecen las dudas.

Cuando primero entiendes el momento que vive la persona, la elección suele resultar mucho más clara.

En otro artículo hablo precisamente de cómo dejar de dudar tanto antes de entregar unas Flores de Bach, porque esa inseguridad rara vez desaparece aprendiendo más nombres de flores. Normalmente desaparece cuando aprendes a ordenar mejor la consulta.

Si trabajando con Flores de Bach a veces sientes que el problema no es conocer más remedios, sino saber cómo conducir la entrevista y tomar decisiones con criterio, puede ayudarte el curso Cómo pasar consulta de Flores de Bach. Está pensado precisamente para construir ese orden mental durante la consulta, más que para acumular teoría.

¿Vas a hacer algo con esto… o se queda en otro post más?

Leer y entender no cambia nada.

Si algo de lo que has leído te ha tocado, no necesitas más ideas.


Necesitas empezar a hacer algo distinto.

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Bidean


Si sientes que lo tuyo ya no es “probar”, podemos trabajar juntos durante 12 semanas para poner orden de verdad.

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Soy Jesús E. Mamés (y ella es Lua). He filtrado mis 20 años de experiencia en una biblioteca de recursos gratuitos para que elijas lo que más necesites hoy: desde el Mapa de Paz Mental hasta mi Generador de Cenas o audios de pausa.

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